- Tienen los mejores fanáticos del béisbol en el mundo -Este es un equipo que, a diferencia de otros, como las aguilas cibaeñas y los tigres del licey, no cuenta con jugadores estelares que tienen en su nómina. Les falta aparentemente, a esos brillantes beisbolistas de la serie 23, el amor por su pueblo y el orgullo de ser estrellistas. No existe ningún fucú, ni mala dirección, ni mucho menos este conjunto ha recibido o le ha caído la maldición de la blonda. El problema principal es ese, que sus jugadores de cartel o estampa no quieren jugar con su equipo verde. A esos millonarios no les importa el dolor, el padecimiento de miles de hombres, mujeres y niños que albergan en cada inicio de la temporada la esperanza de que ese sea el año de su gran sueño y viven otra pesadilla. Son muchos los fanáticos que ya no asisten al estadio, para evitar sufrimientos y descontrolar su sistema nervioso. Se han hecho todos los intentos para romper con la racha negativa de décadas años sin ganar un torneo, pero nada ha resultado positivo. No es por dinero, tampoco por la gerencia, mucho menos por los dirigentes en el terreno, y ni hablar del apoyo de los fanáticos. En una ocasión hasta se llegó a pensar que era por los integrantes de la cadena de radio y televisión, pero no falto algún supersticioso que manifestara que la puerta que había en la carretera Mella de acceso al parqueo era una de las causas. Tanto así, que la clausuraron. El problema de las Estrellas Orientales es que le faltan jugadores de la talla que tienen los que ganan todos los años el torneo. Estos jóvenes sin experiencia que entran al terreno de juego con el uniforme verde, quisieran ganar, al igual que los veteranos que ya están en las fase final de su vida como pelotero, ellos quieren ganar, pero las posibilidades de producción son mínimas. Cuando esos jugadores de grandes ligas y prospectos de triple A, entran al terreno de juego con la chaqueta verde y el orgullo de ser serie 23, entonces podremos decir, este será el esperado y anhelado año verde. El equipo necesita, precisar que los hombres que se destacan en el béisbol de los Estados Unidos y otros países, tiren, corran, bateen y hagan jugadas con el corazón representando en el béisbol Otoño Invernal al equipo verde. No soy experto en análisis deportivos, pero los llantos y sufrimientos, producto de la gran agonía del equipo verde, que veo en cada rostro de San Pedro de Macorís, me proporciona la facilidad para escribir esta nota, que es más bien una transcripción de cada año. No le echemos la culpa a los inocentes, si algún culpable existe, son los grandes salarios que ganan esos peloteros en Estados Unidos, y no quieren arriesgarse a sufrir una lesión que los saque del béisbol, así opinan ellos. Los millones, como suele ocurrir, son más importante que el sentimentalismo o el amor por lo nuestro. En el caso de ellos, quizás ven a las estrellas como un conjunto que no puede proporcionar muchos dólares; sino pocos pesos. Y como bien es sabido, por su mejoría, cualquiera a las Estrellas y a los fanáticos dejaría. Si yo fuera el dueño de las Estrellas Orientales, a ese estadio no entraran a burlarse del equipo y de los fanáticos. Son unos presumidos y sin cerebro la mayoría. Amén y amén. |
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